miércoles, 19 de marzo de 2008

CODEÁNDOSE CON LOS MEJORES


Que somos una panda de insensatos y chalados es ya un hecho. Sólo así se explica que quedemos para trabajar el día 3 de Enero o el Puente de la Constitución. Para dar más credibilidad a mi argumento, se está negociando la posibilidad de subir el día del Bando de la Huerta. Pero esto también tiene sus momentos gratificantes. Y ayer ocurrió uno de ellos. Jesús me llamó al móvil para anunciarme que íbamos a ver un Fórmula 1 y que tenía que apresurarme si quería comer. A las 3 menos 10 nos plantamos en la ITV portando un maletín y una caja mirando a ambos lados con suma cautela, como si fuéramos sospechosos de algún delito. Un tipo nos hizo un gesto evidente desde el otro lado del mostrador indicando claramente que entráramos sin hacer preguntas. Pusimos el maletín y la caja sobre la mesa y Antonio abrió la mercancía.


- Éstos son - dijo su compañero - voy un momento a por la mercancía. Ahora vengo
- ¿Qué? ¿Cómo ha ido la cosa? - preguntó Antonio mostrando las brocas de medio milímetro.
- Digamos que ha sido un día provechoso para la radial - respondió tácitamente Jesús
- ¡Crespo, dime la verdad! - apresuró a decir Carpena
- No lo veo - le respondí
- ¡Joder!

En ese momento irrumpió el compañero en la sala:

- Ya está. ¡Venga en marcha!
- Id detrás de él. Lleva un 406. Ahora vais a ver un coche de carreras de los de verdad.

Bordeamos el túnel de la ITV y aguardamos a nuestro misterioso compañero en la puerta de salida.

- Éste es bueno. Alguna vez que he venido, me ha dicho: "Ron, que dices, ¿como va el auto?"

Cuando me vine a dar cuenta, el sol ya no me daba en la cara, pues tenía a Antonio apoyado contra mi ventana y con la mirada perdida.

- ¿Qué vais a hacer esta tarde? - preguntó como si no se fiara de nosotros y como si tuviera remordimiento de dejarnos solos a nuestro libre albedrío.

- Vamos a echarle fibra y a dejarlo bonico.
- Bien. Yo voy a desmontar el motor y a hacerle el agujero al chiclé.

Seguimos al 406 hasta el punto P situado en la antigua carretera de Molina. Grúas Milenio, así se llamaba la empresa. Atravesamos el portón, escoltando, uno a cada lado, a nuestro rechoncho amigo, ataviado con gafas de sol y con mueca seria y expectante.

- ¡Mirad, ése es! - anunció sin inmutarse
- ¿El del pelo largo?
- Sí, ese. Parece ser que le faltan las perras.

J.A. Saura no reflejaba del todo su status de millonario ocioso y caprichoso. Pese a no vestir ropa cara (llevaba zapatos, un polo azul marino y unos vaqueros), sus gestos y su actitud, además de su pelo me recordaban un personaje puente entre Quique Pina y Perico Wilches. Pero no, ahora que lo pienso mejor, le trae un cierto aire al bueno de Pocholo.

Entramos en uno de los talleres.
- ¡Ese es! - señalando la caja que yo portaba en mi mano derecha sin ni siquiera pararse a saludar - ¡ese es el que lleva la guardia civil en la carretera para ponérselo a las motos!

- ¡Pues venga!, vamos a ponérselo. ¿Cuánto exige la reglamentación? - dijo el de la ITV
- 90 decibelios. No más. Un cuarto de la potencia del motor.





Un bólido parecido al que conduce el campeonísimo de Saura


Allí fuera se encontraba el bólido. Un Porsche 996 Cup con motor de 3500 cc y totalmente preparado de fábrica para enfrentarse a las máquinas más poderosas de todo el país. La publicidad del vehículo se resumía a "Grúas Milenio" exclusivamente, empresa propiedad (entre otras) de nuestro nuevo amiguito.

-¡Dale caña! - exigió Saura al mecánico joven

- ¡Moc,moc,moc! El mujido del automóvil fue indescriptible. Algunos de los que nos encontrábamos agachados sentimos su poder, tragando alguna que otra bocanada de humo y salpicándonos alguna que otra gota de gasolina en la ropa. Pronto el suelo estuvo empapado de combustible.

- ¡Acelera a tope! - dijo alguien

El sonómetro que yo sostenía marcaba diferentes valores al de "compañero". Calibró el suyo y me dijo que pusiera el mío a medio metro y a 45 grados de inclinación con el tubo de escape. Jesús, él y yo nos turnamos para efectuar las medidas.

Los aparatos marcaban 105 y 107 dB, respectivamente.

- Vamos al otro - dijo Juan Antonio señalando a otro Porsche colocado en paralelo.
También superaba con creces los 90 dB.

- Esto no puede ser. Si no es un coche modificado. Si sale así de casa.

- ¡Mierda! Tienen que marcar menos de 90. ¿Están correctamente calibrados? - preguntó Saura empezando a impacientarse ya.

- Sí, los aparatos están totalmente homologados y calibrados - respondió confiado "compañero"

Un tipo calvo y de gafas, se mostró susceptible y nervioso en todo momento y no paró de entrar y salir a su despacho en busca de los planos y las reglas de la competición.

- Aquí dice que hay que efectuar tres medidas a cada lado - leyó dándoselas de entendido

- Pero al estar los dos tubarros juntos con tomar una serie de tres basta - dijo "compañero" bajándole los humos.

Dos o tres mecánicos se arrecimaban en torno a nosotros constituyendo un grupo de mirones integrado por unas ocho personas. Mientras discutían, Jesús y yo nos dedicábamos a ver el interior del vehículo. Estaba escrupulosamente tapizado, el contacto llave estaba a la izquierda del volante y todas las ruedas colocadas con pasadores. Las puertas y el maletero eran de fibra de carbono y los cristales de las ventanillas de policarbonato.

- La suspensión va con cilindros de nitrógeno, dijo "compañero". Mira, tiene tres indicó - uno delante en el capó, otró en el lateral y otro ahí detrás.

El motor se encontraba en el interior del maletero y constaba de una doble bancada que ocupaba un metro y medio de ancho.

"Compañero" llamó a la ITV para localizar los datos del vehículo. Cuando terminó su llamada anunció:

- El coche debe de dar 102-103 dB.

- ¿Cómo te llamas tú?

- Domingo.

- Domingo. Si es que un coche de carreras es imposible que no sobrepase los 90. Nada más que en el arranque coge ya 90. Imagínate allí dándole "canela" al coche.

- Ya, si es lo que yo digo. En fin, si lo exigen es porque se podrá de alguna manera.

- ¡Venid hacia acá! - ordenó un tanto agitado

Nos desplazamos hasta un Mercedes verde SL 500 dotado de 5000 cc, una mala bestia al alcance de muy pocos. Al arrancarlo no superó la cota de los 70, más cuando aceleró (apenas se notó) llegó hasta los 88 dB.

- ¡88! Le dijimos cuando salió del coche.
- ¡Joder! ¡Y porque este coche es silencioso. ¿Cómo pueden exigirle a un coche de carreras menos de 90 dB? - preguntó retóricamente el personaje sin parar de hacer aspavientos con ambos brazos.

Volvimos hasta la altura del deportivo. A alguien le dio por probar tapando con cartones el tubo de escape (creo que al propio saura), pero no funcionó.

- No me lo puedo creer - dijo - En todas las carreras donde hemos corrido, La levantina, que incluye la prueba de Valencia, Albacete y Cartagena no nos miden el sonido del coche, y van los madrileños ahora y dicen que 90. ¡Hay que joderse! ¡Bueno!, ¡pasad!, ¡vamos a tomarnos un café!

Jesús y yo no pudimos evitar mirar atrás a admirar aquella maravilla, mientras Domingo y el campeón atrevesaban el umbral de la puerta. Cuando intentamos pasar, ya se encontraba cerrada. Alguien nos abrió desde el interior, viendo que buscábamos sensores táctiles. Domingo asomó la cabeza y no pudo disimular una sonrisa burlona.

Su despacho era perfecto. Típico de un jugador de póker que ha sabido jugar bien sus cartas. Era espacioso, amplio, y minuiciosamente pintado y ordenado. Los sillones eran blancos y tapizados, las sillas confortables, las lámparas adosadas al techo de las que se regulan girando. Predominaba el blanco en la estancia, pues a fin de cuentas, es el color del dinero.

-¿Qué queréis? ¿café? ¿coca cola? ¿cubata?
Esta última opción parecía ser la más apetecible, más me contuve y opté por la fanta.
- Coca Cola - contestó Jesús
- Coca Cola - pidió Domingo
- ¿De naranja o de limón? - preguntó Saura
- De naranja - respondí con contundencia

Nos ofreció unos posavasos un tanto extraños y que tendrían un cm de espesor.

-¿En qué carreras has corrido? Yo había oído que en Cheste hiciste vuelta rápida - le hizo la pelota Domingo.


- Mira, aquí tengo la revista. Ves, yo estoy documentado. Mira, esta es la Clio's Cup y aquí la Gt3. Mira, gané en Cheste y gané en Jerez. ¡Oye, el circuito de Jerez es una maravilla, eh, una auténtica gozada! Nosotros cuando llegamos allí, nos encontramos a los fórmula 1. Eso es otra historia. El caso es que los coches van sobre raíles. Nunca derrapan. Y si derrapan, es porque el piloto se ha equivocado o ha entrado pasado. Allí se apura al máximo. Mira yo tengo un Porsche. Toda la vida he tenido Porsche. De los cinco coches que tengo, cuatro son Porsche. Llegué a tener un Lamborghini Gallardo, pero lo vendí. Tuve dos Porsches antes de comprar el de carreras. Me encantan, pero eso sí, hay que conocerlos. Cuando te crees que los controlas, te dejan tirado. Como llevan la tracción trasera, el motor atrás, en fin, todo atrás, culeean mucho en las curvas y eso hay que saber manejarlo y hacerse con el coche. Me acuerdo en los entrenamientos que di unas cuantas vueltas, y hubo una que me dije: ¡Bah! ¡Esto ya es mío! En la curva número 4 trompo - describió orbitando su dedo. Entre en la curva con el morro demasiado metido y se me fue. El otro Porsche que competía en la carrera que yo gané en Cheste, el de Mauri, se tuvo que retirar por problemas mecánicos. El segundo fue un BMW. Y los BMW son muy díficiles y corren que te cagas. Ahora, eso sí, pelear con ellos es divertido, muy divertido.

- Este de aquí, ¿es un Clío? - preguntó Domingo aprovechando la pausa.
- No, es un Megane. Una máquina. Ese tira que da gusto. Seguirlo es muy complicado. Y este que ves aquí, es un Renault Trophy. Toda la carrocería se levanta. Estos coches están preparados, sólo y exclusivamente para correr. Y aquí tienes los Cups...


J.A. Saura, paladeando uno de sus múltiples éxitos


Después de tanta palabrería, salimos afuera a intentar dar con la clave del problema. El motor volvió a rugir coincidiendo con la llamada de Carpena, que flipó desde la distancia.

A la vuelta, lo acosamos con preguntas a él y al mecánico.

- ¿Cuánto pesa esto? - le pregunté
- Pesa 1116 kg y se le puede reducir el peso con las llantas de magnesio. Esto es como todo, cuanto más dinero le metas al coche, más lo mejoras. Por cierto, he oído que vosotros también competís. ¿En dónde?
- Bueno, nuestro coche es un prototipo que lo vamos a adaptar a etanol. Vamos a correr en mayo en Francia.
- ¿Cómo se llama la competición?
- Es la Shell Eco-Marathon
- ¡Ah, sí! He oído hablar de ella. De hecho, tuve la oportunidad de conocer al equipo de Valencia en Cheste. Creo que tienen su taller allí mismo, en el circuito. Me enseñaron aquello, y tenían montao un "sarao" de la hostia, una tecnología supersofisticada, midiendo la potencia de los motores, con telemetría incorporada, etc. Una pasada.
- Nosotros somos más humildes. No tenemos tanta tecnología, pero iremos avanzando.

- ¿Cuánto alcanza este coche? - le pregunté a Saura dándole un giro de 360º a la conversación.
- Nunca llega a lo que puede. La competición no deja ir a más - repuso el mecánico

- Lo único que se me ocurre, es colocarle una caja de resonancia en el motor. A ver si así logramos retenener el sonido - propuso Domingo

- Probemos con una caja de cartón. Solo por probar - dijo Saura algo más animado
El sonómetro experimentó una leve variación, tras comprobar cubriendo todos los recovecos del motor.

- Puff, es que bajar 16 dB es mucho - suspiró Domingo

- ¡Hay que bajarlos! - se empeñó poniéndose algo cabezota el piloto

- Bueno, vosotros, ingenieros - dijo señalándonos a Jesús y a mí - dadme alguna idea, como las que tenía Viki "El Vikingo". Ah, ¡vosotros no veíais a Viki "El Vikingo"! ¡no sabéis qué es eso! - le dijo en tono camadería a Domingo.

Éste último comentario me dolió bastante. Atentaba contra la cultura general.

- ¿De qué material está hecho la caja de resonancia? - le pregunté a Domingo
- De plástico.
- ¿Es eso el mejor aislante acústico que existe?
- Es probable.

Intentad fijaros en el Mercedes - propuso Jesús - poner un tubo en cada extremo y así se dispersará el sonido.

- Lo que podemos hacer, sería poner conductos en horizontal que finalicen en dos lanzas en los extremos. Así parte del sonido, se ahogaría dentro.

- Puede resultar - afirmó prudente el técnico de la ITV - pero no creo que lo pueda bajar todo
- Oye, una pregunta, ¿y si lanzamos los tubos hacia arriba? - atacó Saura
- No afectaría. La masa de sonido se expandiría igual - dijo el mecánico
- ¿Y reduciendo el diámetro de los tubos? - pregunté de nuevo
- Los gases del motor no saldrían del todo. Además, la competición, nos los exige así - repuso el mecánico que parecía tener repuesta para todo.
- ¡Bueno! ¡Vamos a hacer lo de los tubos interiores! - sentenció Saura viendo nubarrones en el horizonte - solo nos queda eso. ¡Venga, llévalo para allá! - le ordenó al chaval.

Fue una gozada verlo rodar. Antes de meterlo en el garage, se le cayó el parachoques trasero.

- ¡Eh, eh, tú! - le espetó Saura mostrándoselo cuando bajó - ¡qué te vas dejando el coche en el camino!
- Esto aqui que llevarlo a qué nos hagan los tubos - cambió de tema él.
- Pues venga, ¡a trabajar! ¡No hay tiempo que perder! - rezongó con entusiasmo
- Bueno señores, ¡Juan Antonio Saura, encantado! - dijo mientras nos estrechaba la mano
- ¡Encantado! - le dijimos uno por uno
De modo cortés, nos ofreció su colaboración para lo que quisiéramos y nos deseo suerte con nuestro prototipo.
- Eso sí, pero aquí, ¡máquinas grandes! ¡Alta tecnología!
A la salida, y mientras nos acompañaba de modo cortés, pudimos contemplar como le caía la última rosa del cielo en su larga cabellera.

- Aquel bicho que véis allí, pesa 10000 kg, alcanza un objeto a 11o metros a la redonda y es capaz de elevarlo hasta 150 metros. Ahí es nada. Ah, y para repararlo hacen falta diez camiones. Uno de los más grandes del mundo. Bueno caballeros, aquí les dejó - se despidió amablemente.

Ya afuera, Domingo dijo en voz baja:

- 5 millones de euros cuesta el coche, ¡madre mía!
- ¡Chacho! ¡Si esa grúa es capaz de levantar la Nueva Condomina sin moverse del sitio! - dije yo


Dejamos los maletines y nos alejamos hacia el taller a proseguir con lo nuestro.

sábado, 23 de febrero de 2008

HISTORIAS DE UNA POLLONETA (PARTE I)

Esto que me había pillado unas entradas para una première (se escriba así o no) para ver Dejavu, en el edificio Hispania (ese tan grande que se encuentra enfrente del corte inglés). Hay que decir,
que las entradas parecían más bien cartulinas para hacer murales que entradas de cine convencionales, en las cuales tienes que ponerte las gafas de cerca para distinguir la fila y el número de asiento que te corresponde.

No sé por qué habían decidido estrenar una película antes de tiempo en el zig-zag. El caso, es que no estaba dispuesto a perdérmelo, y no puedo ocultar que me picaba la curiosidad por asistir. Quizá acudirían grandes estrellas del mundo del celuloide que irrumpieran con pomposas limusinas y que pisaran la alfombra roja.

Esto que Chalter iba conduciendo su cuatriciclo por Juan Carlos I, y como íbamos justos de tiempo (como siempre que hay concentraciones de grandes masas), decidimos aparcar cerca.

Las calles de alrededor estaban llenas y polloneta no cabía en ningún hueco.

- ¡Vamos a aparcar aquí!-dijo Walter señalando al aparcamiento del Carrefour - ¡aquí hay muchos espacios! ¡no creo que cierren después!

Emprendió la maniobra, a la par que decía:

- ¡Mira, te voy a sorprender nuevamente! - chilló entusiasmado mientras pasaba entre dos coches y se detenía en la plaza que estaba justo delante.

Nos dirigimos al complejo comercial, al tiempo que Walter aprovechaba para indicarme donde vivía Ramón.

- ¡Tengo hambre! - dijo Walter lampeando
- ¡No hay tiempo! ¡mira la cola que hay!

Dije esto porque un grupo de chicas de unos catorce años de edad estaban pidiendo en el argentino. Eran el equipo de patinadoras argentinas que había venido a competir al campeonato del mundo aquí en Murcia.

Sin embargo, yo no había caído en la cuenta de que se estaba celebrando dicho evento.

- ¿Cuando jugáis para que vayamos a veros? - le pregunté a una que esperaba en el mostrador
Ella se me quedó mirando perpleja e intimidada.

Alguien me dijo que era patinaje por equipos. No se si fue mi conciencia o ella misma.

- El jueves - respondió ella tras experimentar dos minutos de pensamientos impuros hacia mi persona

Cuando llegó el turno de Walter (media hora después), el gordo tergiversó su pedido. Espero que matice él, porque no sé si le echó la salsa que no era, o que le sacó del horno una cosa que él no había pedido. Se cabreó él, y me cabreé yo.
Al margen de la comida y de las salsas, éstas fueron introducidas en grasientas bolsas que impregnaron de colesterol los brazos de los asientos del cine.

Entramos tarde a la sala y nos costó un mundo hacernos con un asiento. Al cabo de unos minutos, Walter insinuó:

- Crespo, creo que nos hemos equivocao de película.

Seguidamente, apareció en la pantalla un rótulo que rezaba así: "Los fantasmas de Goya"

- Pa mí que sí, eh - me mofé con sorna.

Salimos precipitadamente de la sala, pegando pisotones, tirando conos de palomitas y untándolo todo de grasa. Subimos al piso de arriba e irrumpimos en "Dejavu". El acomodador se enojó y nos condujo hasta un privilegiado sitio situado en el centro de la estancia.

La película trataba de una persona de raza negra que moría pero que realmente no moría, gracias a una maquinita que adelantaba los acontecimientos.

A la salida, nos dirigimos al parking, que por cierto se encontraba muy oscuro.

- ¡Coño! ¡Esta puerta está cerrada! - dije yo - ¡Bueno! ¡A lo mejor han dejado la otra abierta!
Me equivoqué.

Salimos "picando rueda" y dejando goma de neumático por todo el piso del parking. La puerta que daba a Mariano Rojas también estaba cerrada.

- ¡Mierda! - exclamé temiéndome ya lo peor- mira a ver por ahí, le dije a Chalter

La lateral tampoco se encontraba operativa.

- Sólo nos queda una opción, tira a la izquierda.

La cuarta puerta también se encontraba cerrada.

Incitado por la gravedad del momento o impelido por la angustia y la precipitación, ideé una plan de emergencia. Éste no era otro que subir la rampa que daba al restaurante chino, evitando así acabar con la flora del lugar. Tampoco quise atravesar el descampado posterior por temor a un más que seguro pinchazo. Como comprobamos a continuación, no tenía accesorios de utilidad (maderas para hacer rampa o varillas largas para hacer palanca). Solo abundaban profilácticos precursores del sida y una gran variedad de púas de distinto calibre, y bastante oxidadas, por cierto.

Tras hacer un giro brusco a derechas y sortear con éxito la esquina del chino, enfilamos directos hacia nuestra libertad, la cual se encontraba a 25 metros. No obstante, cuando ya suspirábamos de alivio, se oyó un crujido semejante a éste:

¡Cataclaasss!
¡Ostiasssss! dijo alguien
¡Madre mía! ¡Los bajos, Walter! - grité llevándome las manos a la cabeza.

Había sido un buen intento, pero no había contado con la altura de los escalones. Por ello, la polloneta se había quedado incrustada entre dos de ellos formando un ángulo de 45º con la horizontal. Es probable que si hubierámos acelerado a fondo en la recta, se hubieran evitado las escaleras. Nos condenó la precaución en ese momento. A pesar de eso, nos hubiéramos "comido" los maceteros del final de la calle.

Lo primero que se nos ocurrió fue buscar algún pedazo de madera para que los bajos del vehículo pudieran deslizar y que nos proporcionaran salir de tan ruinosa situación. Al final, y tras dar varias vueltas en círculo adorando a la polloneta, optamos por llamar a la grúa.
No fue eso lo más difícil, sino buscar los papeles del seguro en la guantera. Casi acabo sepultado entre una montaña de folios y cuartillas.

- Da igual. Paga la empresa. Lo peor de todo es que son las 1 y 30 y yo mañana la necesito para trabajar - aventuró resoplando el bueno de A.C.

- Tras llamar a la centralita en varias ocasiones, al fin se dignaron a darnos los datos necesarios. Llamé a la grúa de Espinardo con mano temblorosa.

- ¿Las grúas? Sí, mire. Es que tenemos un problema. Nos encontramos atrapados por aquí...
- ¿Qué???? ¿Atrapados? ¿Dónde? ¿Qué pasa aquí? - chilló un voz de tío despendolado de 50 años
- ¡Qué nos hemos quedado estancados en unos escalones!
- ¿Y cómo ha sido eso?
- Le hablo en serio.
- Bueno, ¿dónde es?
- Al lado del parking del Carrefour. En una especie de calle salón por detrás de Juan Carlos I.
- ¿Juan Carlos I? ¿Dónde está eso?
- Pues cogiendo la Redonda y tirando en dirección Espinardo. Lo que pasa es que así iría en dirección contraria. Tiene que bajar desde Espinardo dejando a un lado todos los concesionarios. Enseguida a la derecha se encuentra el Carrefour. Pues la siguiente calle.
- ¿Y cómo se llama la calle?
- Eché una correntilla hasta la esquina y le recité el nombre completo sin obviar los acentos.
Mientras esperábamos la llegada de la grúa, un grupo de estudiantes que estaban haciendo botelleo se asomaron al balcón atraídos por todo el paripé montado. Al parecer, nos reconocieron y se burlaron escandalosamente. Más tarde supimos que se trataba del Javi y del Sergio de Caravaca.






Lamentable estado en el que quedaron los escalones de la calle donde sucedió el incidente






Con mucha dificultad, apartamos los maceteros que separaban la calle salón de la otra.

Walter y yo salimos a su encuentro al arcén de la carretera. Estábamos tan desquiciados, que veíamos camiones-grúa por todos lados. Pasaban los minutos y crecía la impaciencia. Tras media hora de interminable espera, un vehículo se detuvo a la entrada del Carrefour. Lo vi claro y empecé a correr hacia él. El conductor al ver que nadie llegaba se preparó a dar la vuelta. Estaba saliendo ya a la carretera cuando aparecí vociferando a pleno pulmón.
- Sube - se limitó a decir aquel tipo vestido con cazadora y entumecido por el frío y la humedad.
En aquel momento sonaba la famosa canción de Queen "Once me forever..."
- ¿Por dónde es? - dijo
- Por allí detrás, pero tiene que meterse por la calle siguiente.

El conductor superó el examen: metió el camión en una estrecha calle con conches aparcados a ambos lados y emprendió la maniobra marcha atrás.

-¡Joder! - exclamó cagándose en todo lo viviente - ¿Cómo coño os las habéis apañado para meteros ahí?
- Pues que nos hemos quedado encerrados en el parking y hemos intentado salir por ahí.

El gruista piso a fondo para superar el escalón. El camión paso muy justo el ancho de la calle. Bajo del transporte y enganchó la furgoneta. Empezó a tirar y a tirar, y poco a poco, el crujir de los escalones se empezó a sentir. Finalmente, cedió, el gancho disminuyó su fuerza y Walter, que se encontraba montado dentro de "Poyoneta", pisó el freno para atenuar la caída. Aún así el golpe contra el suelo fue terrible y despertó a la otra mitad del edificio que había logrado conciliar el sueño.

Walter le enseñó la documentación y el gruista emprendió su retorno entre sudoroso y satisfecho por su hazaña.

Walter imploró al cielo para que los bajos no hubieran quedado muy dañados.

Quedamos libres al fin, y Walter me dejó en La Circular sobre las dos y pico de la madrugada.

Caminé hacia las taskas mientras la gente de la Universidad me atiborraba a toques. Llegué sobre las tres a Cheché con cara de pocos amigos. Poca gente quedaba en el bar, pues todo el "bakalao" ya se encontraba partido. Me tome un copazo sin querer hablar con nadie. Llegué sucio y desaliñado, lleno de grasa y de polvo, además de despeinado.

Finalmente conté lo sucedido a los allí presentes, que no daban crédito a tan absurda aventura.

- Hubiera estado muy bien que nos hubiera traído la grúa hasta la puerta del bar -comenté, recuperando mi sentido del humor.

Regresé a mi casa, no sin antes acompañar a Cristina y a María Toledo a sus casas, mientras la lluvia arreciaba, provocando que llegara a casa empapado y al borde de un buen resfriado.


Continuará...






sábado, 22 de diciembre de 2007

CREAMFIELDS ANDALUCÍA '08







¡Qué alivio! ¡Qué notición! ¡Qué alegría!

Cualquiera de estas exclamaciones vale para describir el último anuncio de Cream. Y es que los amantes de la mejor música electronica están de enhorabuena. Cream ha decidido asentarse en Almería, aunque el lugar no sea el mismo, y según parece lo hará de manera indefinida, ya que tiene intención de comprar los terrenos.

El caso es que la Playa de Guardias Viejas (El Ejido) ha sido confirmada como escenario para este multitudinario evento.

Mucha gente se sintió defraudada cuando hace unos meses se rumoreó que el Cream se mudaba a Barcelona dejando huérfano al sur español. Al parecer, el afamado club de Liverpool ha decidido hacer dos festivales paralelos. Se mantienen las fechas y los patrocinadores. Lo único que cambia es que tendremos que hacer 100 km más, lo que supone una hora y cuarto más de viaje. ¡Qué le vamos a hacer, peor es que se vaya a Barcelona! Sin embargo, y según dicen los organizadores, el recinto va a ser mucho más espectacular.

Atrás queda "La Piná", Garrucha, "El Barranco" y la playa de Villaricos. Aún así, la esencia prevalece, y el verano que viene, si la enfermedad y Dios lo permiten, habrá fiestón. No sé lo que opinará la gente de esto, pero ¡yo voy!

viernes, 23 de noviembre de 2007

¡Felicidades Equipo Shell Eco-Marathon de Murcia!




¡Nos han cogido! Así sonó en mi celular la voz de Javi Morales que no podía ocultar su euforia.

¡Bien, bien! ¡Sí, sí! Respondí exultante admitiendo con disimulo el catatónico estado en el que me encontraba inmerso durante eternas décimas de segundo, o segundos, o tal vez decenas de segundos... ¿quién sabe?¿y qué más da? Ya estaba hecho. Acababa de conocer la noticia de nuestra admisión en la competición que tendrá lugar en el circuito de Nogaro a finales del próximo mes de Mayo.

No todo ha sido en balde. Tantas horas de sacrificio no se han tirado a la basura así como así. Tanta sangre no ha sido vertida sobre el asfalto para nada. Ni los pequeños hilillos de fibra desparramados por el suelo del taller han sido desperdiciados. Así es. Y así debería de ser siempre. El tiempo nos ha dado la razón. Nuestra hipotética locura, se ha impuesto a nuestra esquizofrenia prematura diagnósticada por aquellos detractores (muchos de ellos allegados nuestros), que ni siquiera "daban un duro" por nosotros. Ahora es cuando se oye un profundo rechinar de dientes. Pero lejos, muy lejos de los oídos de aquellos, que a partir de hoy, vivimos montados en una nube. Una nube que se ha esfumado y que nos ha permitido ver la claridad y la inmensidad del cielo. Porque el sueño ha dado paso a la realidad. Y que con la realidad, el sueño no se ha esfumado, sino que sigue vigente. Y aquí estamos, y hasta aquí hemos llegado. Pero este no es nuestro techo. Ni mucho menos. Aún queda un largo trecho por recorrer, ya sea pie o impulsados por un motor de una desbrozadora de escasa cilindrada. Ya no hay vuelta atrás. Puede que nunca la haya. O sí, pero en un sueño. Mejor, en una brizna de aire marino que te hace sentir un ligero escalofrío pasajero. Pero, ¿qué más da? A lo ya hecho, pecho. El hombre propone y Dios dispone. En Mayo acabaremos el trabajo. Todos juntos. Así pues, ¡qué ondeen al viento las banderas a cuadros!, ¡qué chillen las gargantas!, ¡qué rujan los motores! ¡qué tiemble el asfalto! Porque ya estamos allí, en alma todavía, pero estamos. ¡Adelante Equipo Davasa-Parrot UMU Team! ¡Adelante mis bravos amigos! ¡Nuestra meta está más cerca! ¡Ánimo!

INTRODUCCIÓN: EL BLOG DE F.

"Lo complicado no es crear un blog. Lo verdaderamente difícil es saber mantenerlo"

F.C. - Año 2007 d.C.




¡Por fin! ¡Ya llegó! ¡El ansiado blog de F.C. ya está aquí! Se de buena mano, que el ansia y la impaciencia os recomía las vísceras, y se os revolvían las tripas de ansiedad por ver mi criatura.
Una criatura, que se convertirá en un engendro si vosotros no participáis de manera activa con vuestros comentarios y cariñosas dedicatorias. Necesito de vuestra confianza y apoyo, acuñado durante todos estos años con celo y castidad, para que me anime a contar mis aventuras y acechanzas por este mundo decrépito (cada vez que salga la palabra decrépito en alguna de mis ensayos lo sombrearé en negrita) alejado de la mano de Dios. Un mundo inhóspito, hostil y desagradecido, que me da sopapos sin piedad en la mejilla, y que me obliga a levantarme día tras día a redactar nuevas y absurdas narraciones. Espero que este blog se haga "infumable" para todos vosotros, que os desespere, que os haga tiraros de los pelos, que os obligue a insuflaros cantidades ingentes de café en vena, que os deje atónitos y perplejos, que os haga reconsiderar vuestra actitud hacia la vida, que os lleve hasta los más altos estadíos del cielo, que os saque de la droga, que os lleve a conocer la Biblia a fondo, que os haga desempolvar vuestras videotecas para videar capítulos de "Noche de Fiesta", que os haga vivir las fiestas con más intensidad, que os saque del estreñimiento, que os provoque truñar con más virulencia, que os haga vibrar en cada momento, que os haga besar con mas fuerza los labios de vuestra/o parienta/e, que despierte en vuestro interior el sentimiento de amar al enemigo, que os haga convertiros al cristianismo, que peregrinar a Caravaca una vez al año (preferiblemente a primeros de mayo)... En fin no quiero explayarme demasiado para no aburriros, porque este blog, lo que pretende es vivir de una forma más divertida y jovial los acontecimientos del día a día, pero siempre desde mi punto de vista, el de un "servidor" que vela por vuestro bien y el de su "Santa Iglesia". Algunos pensaréis que estoy "colgao", pero no es así, pues de pequeño caí en una marmita llena de Fanta (no me acuerdo si era de limón o de naranja) y me quedé así, tal y como soy. De ahí que mi organismo no requiera de "poción mágica" para abastecerme en botelleos y conciertos.
Por favor, y ya en serio (je,je), admito sugerencias y ideas sobre cualquier temática, ya sea para motivarme a escribir sobre algún tema en concreto, o para rectificar (de manera pulcra y educada) algún punto de mis escritos, cuyos errores vengan motivados por deslices de mi terco subconsciente.

Se agradecerán y valorarán sobremanera, la imprenta de frases míticas, ya sean de cosecha propia o ajena, reflejadas o no en los libros o internet.

Un día al azar, cuando me venga en gana, publicaré una clasificación por puntos de aquellas personas a las que esté más agradecido por su contribución a mi insignificante espacio.

A cambio, y como muestra de agradecimiento y mi infinita piedad, intentaré por todos los medios actualizar este blog cuando pueda y como pueda, con tal de que este infinitesimal subconjunto de "la red" permanezca durante siglos incólume.


Nada más, a la masa me debo y mis palabras me llevo (de momento)


Atentamente


Vuestro narrador omnisciente

domingo, 18 de noviembre de 2007

X Aniversario Canterbury


"Happy-Hardcore" en estado puro


Musicón, festival, festorro, orgía... Cualquiera de estos términos es válido para definir lo vivido en la noche del sábado. Vaya que si hubo musicón... ¡y del bueno! Lo que se presentaba como un panorama poco halagüeño para la diversión y el entretenimiento, resulto ser un "desfase" generalizado en un pub, que ya nunca más será como otro cualquiera y que se ha ganado un lugar de prestigio dentro de los centros de ocio nocturno caravaqueños.

En un principio, Raquel nos había invitado a su 23 cumpleaños. Sin embargo, ni nos dijo donde ni a qué hora era. Ramón, que era la persona encargada de proporcionar esa información, no dio señales de vida. Tal vez, se perdiera entre bosques almerienses plagados de guiscanos o que se pillara una indigestión a setas que no pudiera levantarse en un mes. El caso es que al volver de cenar de "El Chita" intentamos contactar con Carlota y Raquel, pero tampoco contestaban. Al ver que tampoco respondían la llamada, Walter y yo nos "pusimos negros". Incluso yo amenacé con no volver a Caravaca hasta Navidad. Un par de futbolines en el Keyper nos ayudaron a serenarnos. A las 12 y media ya estábamos pisando el Canterbury. Al principio, nos machacamos individualmente buscando los bailes más disparatados y creativos. El esfuerzo fue tal, que Nata me dijo que estaba en forma como premio a mi ardua labor. Nata, Nitro y yo acompasábamos nuestra danza a la perfección. Prueba de ello, es que de esta festividad salieron muchos pasos de baile espectaculares que seguro que se verán más adelante. Recordar también, que el archiconocido baile del motopico se puso de moda en este bar, demostrando que es un escenario talismán y una fuente de inspiración para los grandes maestros del baile en pista. A las 2, ya estábamos "hechos mierda" y rayados por la oscura sesión de DJ Medina, que se estaba pasando tres pueblos con los efectos especiales. Nitro y yo nos hicimos amigos de un tipo que parecía ir hasta las cejas debido al consumo de algún tipo de estupefaciente. Cada vez que levantaba la mano, tenía que chocársela para evitar conflictos y que me dejara en paz. En un lance, llegó a quemarme con el cigarro. Es la tercera vez que me queman con un "pito" en esta semana. Estoy sopesando la idea de comprarme un mono integral inífugo para salir de fiesta. Ya que estoy, lo compraré lo más cantoso que pueda, porque soy así de guay. Con el primer cubata y último para muchos, llegaron los primeros regalos: una gorra de fanta y un mechero con luz de neón incorporada. Yo tuve que pedir uno por uno cada uno de los regalos para que me los dieran. Cuando pedí el mechero, el camarero me dijo que si fumaba. Le dije que no, que era para encender petardos. Él me hizo un gesto elocuente con dos de sus dedos mientras repetía aquello de "encender petardos".

Hacia las dos y media de la madrugada hicimos un descanso fuera para tomar el fresco y ver el ambiente de la "Nota". Como la media de edad no bajaba de los 40 años, salimos a escape por donde habíamos venido. En la pared situada justo enfrente del "Canter" estaba proyectado el escritorio de un ordenador con una ventana del Norton antivirus abierta y avisando que la licencia de registro había caducado.

Me estaba entrando gana de acostarme, pero me engañaron y acabé en Canterbury de nuevo. El ambiente era mucho más hostil y "farruco" ahora. Tanto es así, que pensé en meter una escalera portátil para saltar por encima de la gente en el último tramo de la barra. Idea, que por supuesto, me digné a compartir con algunos de los allí presentes. Medina, parecía haber dado con el sonido de la noche, porque ahora su eléctronica lucía mucho más a los sentidos. Sin querer, pisé algún tejido negro que había por el suelo. Me agaché a cogerlo, creyendo que se trataba de alguno de mis guantes o de otro regalo. En realidad, era un calcetín negro que desprendía un olor acre y hediondo que estuvo a punto de tumbarme. La gente de mi alrededor lo iluminó con las linternas al tiempo que se violentaban por la peste que desprendía y me recriminaban por ello. Más adelante, otro tipo me dijo que se había topado con él, y yo le contesté diciendo que estaba pensando en quemarlo, aunque no lo hice so pena de cobrar una paliza por haber aumentado el pestuzo en la sala. A una chica ya mayor que estaba bailando a mi lado, le advertí que no bailara fuera de dos losetas yo tampoco fuera de las mías, con tal de repartir el escaso espacio disponible. No se lo tomó muy a broma. Me dijo con gesto serio que no podía permitírselo porque ella necesitaba mucho espacio para bailar. Tras eso, reconoció estar bromeando y aplaudió lo ingenioso de mi idea. La buena de Encarna apareció de no se sabe donde y me abrazó. Parecía simpática y todo. No paraba de zarandearme y abrazarme. Lucía, Bruno, Margarita y Berzosky "revoloteaban" también por aquellos recónditos parajes y el grupo de Ñin, Atocha y compañía desfasaba muy cerca nuestro. Decidí tomarme un respiro porque veía que la sensación de agobio me consumía. Matías de Gosilandia me interceptó en mi precipitada huida y me asió del brazo sin que yo tuviera tiempo para reaccionar.

- Veo que estás disfrutando- me dijo
- No sé porque dices eso - le contesté indiferente
- Se te ve en la cara y en tus gestos - me explicó
- Bueno... puede ser.
- ¿Has visto al Medina?
- No. ¿Por qué?
- Porque está pinchando.
- No puede ser. ¿Es que él suele pinchar aquí?
- De cuando en cuando.
- Yo pensaba que pinchaba "el Chumbi"por lo que tengo entendido.
- El es DJ también y pincha mucho.
- ¡Qué barbaro! ¿Es que no dan camisetas de esas azules?
- Ya las han dado todas.
- ¿A qué te dedicas ahora? ¿Sigues con el fútbol?
- Juego en un equipo y entreno a otro de fútbol sala.
- Yo nunca seré bueno para eso.
- Seguro que tu serás muy bueno en otras cosas.
-Je,je. Bueno me voy.

Mi mirada se cruzó entonces con la de Charo, antigua alumna de Cervantes también. Creo que he hablado un par de veces con ella en toda mi vida, así que ayer tocaba. Le pregunté por Clari y por Ana Lorena, pero ella me dijo que Clari estaba durmiendo. Yo le dije que trabajaba demasiado y que su tarea iba a acabar con ella.

- Se va a hacer de oro la Clari - repuso ella con orgullo de amiga
- Puede ser. Y yo mientras aquí muriéndome de hambre. Bueno voy a ver si aclaro mis ideas fuera y me despejo.
- ....¡Hay que ver! ¡eh! ¡hay que ver! - bromeó

Iba yo directo hacia la salida cuando otra persona captó mi atención. Era Encarnita que estaba platicando con Alfocea, un tipo que por aque el entonces no me acordaba de quien era, pero con el que me he pegado fiestas muy gordas. Valga como ejemplo la noche que bajamos a la quorum con Ramón, Javi Kimura y otro tipo que desconozco a los mandos de un coche también desconocido. Aquel viaje no deparó nada bueno, salvo la tontuna de: "Estoy oscuorum". Así, con la tontería de que no nos conocíamos, Alfocea y yo tuvimos 10 minutos de conversación, ignorando a Encarnita, que se encontraba "en celo". Media hora después de haber anunciado mi descanso, alcancé la calle. Me fui al sonidos sin saber cómo ni por qué. Saludé unos cuantos conocidos, entre al aseo y volví al Canter.

La temperatura allí subía por momentos. Calor, pastillas, alcohol, cuero, vómitos y 200 decibelios mal acoplados se fundían formando una bomba de relojería que podía estallar en cualquier momento. Las puertas se hallaban cerradas y el Canterbury se perdió en el espacio-tiempo de otra dimensión paralela. Nadie de fuera se enteraba de lo que había dentro y viceversa. Entonces empezaron a sonar "trallazos" como Oxia, David Guetta con "Love is Gone", Hey Boy Hey Girl de Chemical Brothers y un pequeño recopilatorio de "The Prodigy" que me sacó fuera de mí definitivamente. Un tipo de acicalada perilla se puso a bailar a mi lado y me dijo a la oreja que "estábamos locos". Ignoré ese comentario e incrementé la frecuencia de mi baile. El no pudo sino hacer lo mismo. La sala Canterbury estaba a punto de estallar. Los camareros estaban de pie encima de la barra alentando a la enfervorizada peña. Los láseres iluminaban la estancia y los jefazos que anteriormente se habían jugado la vida para colocar los altavoces y el proyector, seguían trabajando "a destajo". En uno de mis extraños movimientos le pegué un pisotón a una chica que hacía más caso a la pared que a su supuesta "pareja", la cual no cejaba de mirarla. La chica me disculpó dulcemente, se dio la vuelta y siguió bailando con su muro. Nuestro amigo drogadicto cuyo apodo aún no está claro (y su identidad menos aún), embistió entonces contra la pobre muchacha. Algunos dicen que era "el Peseta", otros que "el inglés", pero yo más bien lo definiría como el "enano verde". Llevaba puesta una sudadera verde con el rótulo de "Ireland" grabado en ella. De vez en cuando, se ponía la capucha dando aún más miedo. Recuerdo que me formuló comentarios del tipo:

- "¿Dónde vais? ¿Me puedo ir con vosotros?"
- " Que no me entere yo que nadie se mete contigo"
- "¿Qué pasa contigo?"

Mis respuestas las tengo un tanto borrosas. Lo único que sé, es que se quedaba de piedra a cada una de mis respuestas. Como conmigo no veía futuro, se cebó con la pobre muchacha de ojos azules. El "supuesto novio" seguía impasible, como si la cosa no fuera con él, mientras "el duende verde" la seguía incordiando. Se me pasó por la cabeza apartarla de aquel ser fantástico y dejar que le "comiera la cabeza" al novio. Me arrepiento mogollón de no haberlo hecho, palabra. En cuanto a los antecedentes del mozo, no está claro si vino con alguien en concreto, o si realmente alguien lo ha visto en Caravaca alguna vez. Por favor, colaboren con la policía en caso de saber algo de su paradero o de su vida antes de esta espectacular aparición. Lo único que sé con certeza, es que fue la persona más sociable de toda la noche. En los últimos coletazos de la sesión, se repartió "merchandising" variado en forma de camisetas, gorras, mecheros y un abridor-bolígrafo-imán de diseño ergonómico que nos encantó a muchos. Esta vez no nos echaron a base de ruidos chirriantes y pitidos, sino con la canción de la Pantera Rosa. Una forma más elegante de largarnos del local, pero mucho menos elocuente, claro está.


PD: ¡Ahh!, se me olvidaba un detalle importante: cuando la fiesta alcanzaba su punto álgido, el dj metió la canción de "Los coches chocones", lo cual creó visible exaltación en algunas personas dentro del local (Walter). Sin embargo, la cortó a mitad y "El Canterbury" se quedó virtualmente sin música durante interminables segundos. Nuestro gozo en un pozo. Otra vez será.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Paellas San Alberto '07

Haciendo tiempo para la barbacoa

¿Qué tal decrépitos? ¿Otra vez por aquí? Aquí tienen la crónica de otro fabuloso acontecimiento. Que lo disfruten.

¡Qué grandes paellas nos deparó ese 12 de noviembre!. Nuevo escenario, nueva gente, organización nuestra, fiesta hasta altas horas de la tarde, musicón, ¡hasta había paellas de verdad! ¿qué más se le puede pedir?

Todo comenzó con la compra de todos los utensilios de barbacoa, "la carnaza" y el bebercio. Todo tiene aún más mérito si consideramos que la operación se llevó a cabo gracias a "la chincheta".
Espero que ésta, nos siga proporcionando grandes momentos de gloria. David, no la revientes, cuidala. En última instancia, se decidió comprar una parrilla en "el chino" de Espinardo y pensando en dar el pego cambiando el precio de las etiquetas. Incluso, se barajó la posibilidad de llevar al recinto una plancha del laboratorio.

La primera misión, fue buscar rastrojos que avivaran el fuego, pero Bartolo y yo solo hallamos tierra, hierbajos y tuberías de PVC. Nos equivocamos de zona. Jesús encontró el material justo enfrente de nosotros. Luego nos tachó de inútiles y con razón. Mientras se echaba la gasolina y prendía la hoguera, Bart y yo nos fuimos con las de primero. Jesús disfrutaba haciendo la comida y nosotros nos hacíamos fotos. El mundo es así de injusto, y España aún más. Uno trabaja, el resto "hace el canelo" mientras.

La gente degustaba con gula e impaciencia a partes iguales grasientas patatas y mugrientos frutos secos a la espera del plato fuerte. Como las "garguerias" se acabaron muy pronto, muchos desenfundaron las cámaras buscando captar la imagen del día. Sólo consiguieron que yo apareciera en todas y cada una de ellas. Pronto quedaron resignados ante mi radar fotográfico.
Mientras Chus se "colocaba" a base de compost del barato, la carne se iba dorando. Desgraciadamente, este año las morcillas salieron bien, con lo que no hubo diversión. Porque una barbacoa sin morcillas reventadas no es "barbacoa". Tampoco hubo patatas bravas en esta edición, debido a que los voraces comensales y una banda de "gorrones" se las habían "gumiado" en "un tris". En señal de protesta, este año no comí morcilla y "gipé" todo el tocino que pude. También he de reseñar, que durante el transcurso de la "quema grasienta" algún ambientólogo se puso a protestar contra la quema de pinocha. Los muy incultos, no saben que los troncos que ellos utilizaban, contaminan más. Una chica de química se puso en pompa delante mío con objeto no sé si de provocarme, o más bien para que la utilizara como mesa plegable. El caso es que nadie se dio cuenta, excepto Bartolo, que creía que me estaba riendo por tener toda la comida a un palmo de distancia. El ambiente se iba caldeando, y yo que no había probado sorbo de alcohol alguno, me acerqué a la "parrillada" del Rodri para encenderle un cigarro "churrascao" a la buena de Lupe. La gente se puso muy violenta entonces y protestó enérgicamente. Mi teoría es que si un chuletón de ávila "churrascao" es más caro y está más rico que otro chuletón a la plancha sin pasar, lo mismo pasa con un "piti". La gente pensó que era para mí, pero fue Lupe la que se rindió ante el sabor "Matutano" del Malboro. Mientras me cebaba a base de coresterol y los demás admiraban mi emergente panza, Morales y la señorita Toledo me propusieron subir a la plataforma de sonido para dedicar algunas palabras a la afición. No me gusta hacer las cosas de manera forzada, sino espontánea y cuando la gente menos lo espere.



Siempre cerca de la barra, por si la sed aprieta




Harto de la ausencia de acontecimientos, me fui a la barra de Ingeniería a hablar con Negro y con David "El Payaso". Después de despijotarnos con nuestras imbecilidades innatas (entre ellas rapearnos a nosotros mismos), y de hacer una votación sobre el producto estrella de una barbacoa (empate a 2 entre tocino y morcilla), decidimos buscar a David Sánchez Esparza alias "El Stripper" y dedicarle una canción, mientras el resto del grupo lo retenía junto a la barra, para aplaudirle, apalearle o comerlo a besos. Desafortunadamente para el bien del espectáculo, el susodicho no dio muestras de vida. De repente, se formó un gran tumulto junto a la tarima. Cientos de "camisetas amarillas" (en realidad 2 o 3) desfasaban al tiempo que hacían bailar a Newton y a Mendeleyev. Aquello fue demasiado para mí. Javi, David y yo nos acercamos con sigilo hasta el "meollo"de la cuestión para intentar hacernos con uno de los históricos personajes, llevarlo hasta nuestra zona, y zarandearlo hasta reventarlo con los nuestros. Pensé en coger a Mendeleyev, ya que Newton tiene mucho más peso científico y que más de uno se podría sentir herido. Se lo pedimos amablemente, pero una chica con rostro de "rata" nos negó el favor. David alegó que éramos de física, pero ella le contestó diciendo que los de física eran una gran familia y que se conocían entre ellos a la perfección. Cómo no querían por las buenas, decidimos ejecutar "el plan B". David le pegaba una patada a una y yo salía corriendo con el muñeco. Tres segundos después, reconocimos nuestra inferioridad numérica y capitulamos.
Posteriormente: David me invita a un vino. Hablo con Enrique. Hablo con Ana caravaqueña. Hablo con Clari. Hablo con todos. Hablo solo. No paro de hablar.


Nos echamos unas fotos en la ladera del monte a ver si con un poco de suerte, nos lisiamos y nos evitamos pasar por el desagradable trance de "las batas". Enrique y yo alucinamos con "las gafas mosca" de Laura mientras asistimos a un bello atardecer. Pachorras se me cruza en el camino, y sin dejar que me de explicaciones, lo obligo a subir a la cabina del DJ y marcarnos unos bailes con "las pollicas" de primero. Mi "aura", al parecer, capta a mucha peña de primero que se acerca. El epicentro de la fiesta se tiñe de naranja mientras bailamos unos temas. Patxi se va y saludo a la gente de Química. Vuelvo a la barra y me hinco un vinico "de pago" y una cerveza "de gorra". La gente de dentro de la barra se pelea por servirme tan adorable refresco. Adquiero la condición de inflamable. Me tiran frutos secos desde la barra y me cabreo enormemente. Los de ambientales nos rodean por todos lados y se suben a las barras a bailar. Intento robar una bandera de biología, utilizada como estandarte. Como no me lo permiten,rapto a una tía (Marga amiga de Maribel). Conozco a más gente y cuando veo en el reloj las 18:25 decido largarme de allí. Javi Morales me acompaña hasta el coche para coger sus aperos. Ha oscurecido mucho y me pongo a conducir borracho. Una valla impide el paso al "campus", así que giro a derechas tras un coche blanco con la música a tope y cuyos ocupantes presentan evidentes signos de embriaguez. Tras recorrer kilómetro y medio atravesando urbanizaciones ilegales, nos encontramos sin salida. Damos la vuelta, pero el coche de delante se hace a un lado. Posiblemente fueran "a vomitar". Sinceramente, espero que así fuera. Emprendí el camino de retorno escuchando un sabroso track del recopilatorio Ibiza Mix'97. Tomé el camino alternativo temiendo un control de alcoholemia a su conclusión. Nada de eso. Fui a desembocar al polígono industrial de Molina. Me alejé presto, suspirando profundamente y con la conciencia tranquila, mientras la noche cubría con un mantel de estrellas el azulado cielo.